Como casi cualquier mortal que haya que tenido el gusto de padecerlo, odio el CBC. Si por una cosa me arrepiento de haberme cambiado de carrera es por el hecho de tener que hacerlo de vuelta. No me interesan las 1254 razones que puedan ligarse al hecho de que exista. Simplemente lo detesto. Así que este año, fuera del "deber que me impulsa" no encuentro motivación que me impida disfrutar de una rascada higuística en horas (supuestamente) de clase. Sobre todo en las teóricas.
Pero hay algo que sí me gusta. Ciudad Universitaria. Y aún más, el viaje.
Siempre vas a encontrar gente que te cuenta que se toma dos colectivos, un tranvía y una combi para llegar a hora a la cátedra. Para ellos, imagino, debe ser una rutina pesada.
Aunque quizás disfruten de los paisajes y las calles mugrientas escuchando música, quizás aprovechen para leer los apuntes... o para mirar chicas (o varoncitos, caso contrario). Quién sabe?
Yo tengo la suerte de vivir bastante cerca (no más de 20 cuadras calculo) porque si necesitara semejante travesía probablemente habría buscado empleo full-time en la carnicería vecina.
El viaje, aunque corto, es lindo. Por las calles entre Av. del Libertador y Av. Lugones... bastantes árboles, poca gente en las veredas. Es la única oportunidad para conocer de vista el barrio porque fuera del Monumental y el estudio del boludo de Pergolini creo que no hay absolutamente nada "para visitar con la flia.".
Ah! también hay una comisaría gigante y, justo frente a ella, una fábrica de sandwiches de miga y tortas, que dicho sea de paso merece el premio nóbel al triple de Jamón y Queso (?). ["La Ventana de Willy", por si el amable lector quiere probar alguna vez sus bondades.]
Las dos cuadras antes de llegar a la parada también tienen lo suyo. Hay un casa con un mini patio por la que siempre paso alerta. La razón: un Rodweiler del tamaño de una vaca que ladra y saca su bocota entre las rejas cada vez que pasa una persona. Me pregunto si todavía no dejó como Scioli a alguno.
También hay un colegio secundario y un salón de coiffeur con grandes ventanas, justo donde está la parada del 107. Siempre hay un auto bloqueándola. No importa si toda la cuadra está vacía, alguien va a estacionar ahí. Fuera de joda.
Hace unos días, descubrí también que a mitad de cuadra hay un gimnasio. Estaba esperando el colectivo apoyado en el Ford de turno, cuando un chistosísimo personaje me mira con cara de orto y lanza un
- "Flaco, movete..."
...no tardé mucho en moverme. El tipo tenía el aspecto de la fotito de
-DESPUÉS- (Ab-Shaper). Entró al auto, sacó un bolso y se fue para mitad de cuadra y entró a ese lugar azul que nunca me había enterado qué era, pero me llamaba la atención por la cantidad de gente que entraba y salía (sobre todo chicas). Ahí supuse que era un gimnasio y efectivamente al otro día caminé por primera vez los 15 metros, para comprobarlo.
Por lo general, esos 20 minutos que me toma entre esperar al 107 y llegar al pabellón 3 son de lo poco rescatable que tienen días como hoy (Martes) que entre Antropología y la angustia de que empiece otra semana igual a la anterior, son menos que nada.
Tengo que volver a conseguir un algo (léase trabajo) ya.
Un saludo a Chichila, Josecito, Toñita, Pedrito y a todos los que me conocen.... me voy a Bariloche!!!!!!!!!!! (?????)
Perdón por el delirio. Les mando un Darklands a todos.